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domingo, 24 de marzo de 2013

DARÍO I EL GRANDE

(?, 550 a.C.-?, 485 a.C.) Rey de Persia (521 a.C.-485 a.C.). Hijo de Histaspes, que era miembro de una rama secundaria de los Aqueménidas. Muerto el rey Cambises en 522 a.C., los desórdenes que habían sacudido el Imperio Persa durante los últimos años de su reinado desembocaron en el levantamiento de Gautama, quien accedió al poder con el apoyo de la casta sacerdotal. Darío, que entonces era sátrapa de Partia, tomó parte en una conspiración para asesinarlo y, una vez muerto, parece que por sus propias manos, se proclamó rey. 

Tras llevar a cabo varias campañas destinadas a aplastar diversos focos de rebelión, a finales del 521 a.C. volvió a reinar la paz y  pudo dedicarse a la reorganización de su imperio y a la construcción de una suntuosa capital: Persépolis. Bajo su reinado, se reforzaron las formas de gobierno absoluto y personalista y se incrementó el ceremonial de la corte. Sin embargo, la acentuación del poder real no disminuyó la tolerancia religiosa, de la que Darío, como el resto de los Aqueménidas, siguió haciendo gala. 

Tras una fallida expedición contra los escitas, su política exterior se centró en los Balcanes y en Asia Menor, para hacer frente a la guerra contra los griegos. La rebelión de las ciudades jónicas del Asia Menor, entre el 500 a.C. y 494 a.C., que se encontraban bajo la soberanía persa, obligó a Darío a dedicar muchos esfuerzos para sofocarla y lo llevó a una guerra contra algunas ciudades de Grecia, entre ellas Atenas, que apoyaban a los sublevados. Una vez aplastada la sublevación, Darío decidió cortar el problema de raíz y envió una expedición de castigo contra Atenas. El ejército persa fue derrotado por los atenienses en la llanura de Maratón en 490 a.C., por lo que Darío nunca pudo ver cumplido su sueño de aplastar a los griegos, ya que una nueva oleada de sublevaciones en Mesopotamia y Egipto distrajeron su atención y sus fuerzas.